La Escuela Moderna

ferrer-guardia_04Francisco Ferrer Guardia fundó en Barcelona la Escuela Moderna a principios del siglo XX. Se trataba de un modelo que iba pedagógicamente más allá de las escuelas laicas de inspiración anarquista que habían visto la luz en el siglo XIX. Rápidamente fue fustigada por la iglesia y los poderes establecidos.

Y es que la Escuela Moderna era laica, mezclaba en sus aulas niños y niñas que gozaban de una libertad insólita para la época y defendía una educación científica y humanista que potenciaba el pensamiento libre y crítico. Pero no solo eso: orientaba a sus alumnos hacia una comprensión de la realidad que debía conducir a la emancipación individual y de ella a la de la sociedad.

Historia de un proyecto que se avanzó a su tiempo:

La Escuela Moderna abrió sus puertas en Barcelona el 1901. Durante los años que estuvo en marcha, aplicó un tipo de pedagogía libertaria. La escuela fue el proyecto que definió la vida de Ferrer Guardia.

Hay que destacar que el 50% de la población era analfabeta y la escolarización estaba al alcance de muy pocos. La tasa de explotación infantil era muy elevada y la educación estaba controlada por la Iglesia. En este sentido, el proyecto fue revolucionario, ya que incluía principios del anarquismo y del librepensamiento. Pero, sobre todo, promovía la enseñanza racional frente a la imperante enseñanza religiosa.

La escuela fue clausurada en 1906, tras el encarcelamiento y posterior absolución de Ferrer Guardia. El motivo fue una supuesta complicidad con el bibliotecario y traductor de su escuela Mateo Morral. Se dijo que intentaban contra el rey Alfonso XIII.

La semana trágica:

La ocasión para desembarazarse de Ferrer Guardia y su revolucionaria pedagogía surgió con los acontecimientos de la Semana Trágica. Falsamente, Ferrer Guardia fue acusado de ser el organizador de la revuelta. Juzgado en consejo de guerra, fue condenado a la pena máxima y fusilado el 13 de Octubre de 1909.

Ante el oficial que mandaba el piquete de ejecución, Ferrer Guardia gritó “Viva la Escuela Moderna” antes de ser asesinado. Su legado se halla recogido en estas páginas.

Autor:

Francisco Ferrer Guardia

Francisco Ferrer Guardia
Francisco Ferrer Guardia (Alella, 1859 - Castillo de Montjuic de Barcelona, 1909) Fue el tercero de catorce hermanos en una familia de pequeños propietarios rurales, católicos e identificados con la monarquía. A los 13 años tuvo su primera disputa con la iglesia, tras denunciar al sacerdote de su pueblo de intromisión familiar. Su padre le castigó, enviándole a trabajar a Barcelona. Allí entró en contacto con círculos obreros y anticlericales. En 1883 desarrolló su activismo político a favor de la República e ingresó en la logia masónica “la Verdad de Barcelona”. Trabajando en la compañía de ferrocarriles como revisor, se convirtió en mensajero del líder republicano Ruiz Zorrilla, en Francia. Se exilió en París tras la represión desatada en 1886, con el intento fallido de instaurar la República, donde conoció a su segunda esposa, Leopoldine Bonnard, una maestra cercana a los movimientos franceses del librepensamiento. Allí trabajó inicialmente como comerciante de vinos, abrió un restaurante en la Rue du Pont Neuf, y a partir de 1889 se dedicó a dar clases de castellano, además de ser secretario sin sueldo de Ruiz Zorrilla. Más tarde trabajó como maestro en el Cercle Populaire d’Enseignement hasta que volvió a Barcelona en 1901 para fundar un centro de enseñanza, gracias a las donaciones de antiguos alumnos franceses. La escuela se convirtió pronto en la base de la Escuela Moderna, en la que se subvirtieron las normas de enseñanza de la época. En contraposición a ellas, se impulsó una pedagogía racional, con un alumnado mixto, y se abolieron prácticas retrógradas como el sistema tradicional de castigos. A través de su crecimiento la Escuela Moderna se situó en el punto de mira de la iglesia y los estamentos oficiales. Éstas intervinieron en contra de la escuela cuando en 1906 uno de sus profesores, Mateo Morral, fue implicado en el atentado frustrado a Alfonso XIII. Consiguieron clausurarla, y abrirle un proceso a Ferrer Guardia, del que con el tiempo fue declarado inocente. Tras el juicio volvió de nuevo a París, y fundó la Liga Internacional para la Educación Racional, editando material y obras de gran influencia. Muchos de sus artículos eran publicados en prensa internacional. En Bruselas, el periódico L’Éducation Renouvée, formado por el mismo, se convirtió en un órgano de expresión y agitación. Fue en esos momentos cuando intensificó su trabajo para refundar y perfilar los cimientos de La Escuela Moderna. Después de una años, Ferrer Guardia regresó a Barcelona de nuevo y vivió allí hasta que fue detenido en 1909 acusado de haber sido el instigador de la rebelión obrera y popular contra la Guerra de Marruecos, conocida como la Semana Trágica. El 9 de octubre se constituyó el consejo de guerra en la prisión Modelo de Barcelona para juzgarlo. Tenía en contra a la monarquía, al gobierno y a la Iglesia; rápidamente lo condenaron a muerte. La indignación y las protestas ante esta flagrante injusticia, ya que las autoridades nunca pudieron probar su culpabilidad, fueron tan grandes en España y en el exterior que provocaron la caída del gobierno presidido por Antonio Maura. Su obra más conocida es La Escuela Moderna 
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